viernes, 30 de julio de 2010

La vuelta.

A partir de la noche en Livigno, ya bajando por el paso Spluga, lo considero viaje de retorno. La idea es salir cuanto antes de Italia, y tomar el camino más directo hacia casa en el que pueda ver algo más y hacer noche en algún sitio no muy caro. A partir de Torino, me equivoqué al tomar dirección Génova...



En un bar para comer: los italianos orgullosos del triunfo de Ferrary


Tomo dirección Milán, hacia Lago di Como



Recorrer la costa oeste del Lago di Como me llevó tanto tiempo que a las afueras de Génova ya llevaba bastante retraso para buscar alojamiento. Después de enseñarle la espalda a los que me pedían 80 y 100 euros por noche, me fui alejando de Génova, camino de Francia, por la carretera costera que cruza un montón de pueblos. Entre dos de ellos mi moto me pidió parar al observar esto:


Tras 4.300 kms recorridos sin rechistar parece que pidiera algo más.

No hija mía, no. Tú, por lo pronto, no vuelas.

Undécimo día de viaje. Salí de Lago di Garda para enfrentarme al Paso del Stelvio. Y para qué comentar nada más...



En esta ocasión era mejor apoyarla contra el guardarail que penerle el caballete.
Nieve perenne

miércoles, 28 de julio de 2010

Lago di Garda, cerca de Trento.

A medida que me aproximaba a Los Alpes, mi única referencia era la ciudad de Trento, pretendía copiar la ruta del año pasado del Pater (ver bolg en "Los amigos más interesantes"), así que simplemente siguiendo las indicaciones de la carretera, ascendía en el mapa hasta divisar la salida hacia el Lago di Garda, nombre que recordaba de haber curioseado sobre la zona el día anterior en las guías de camping. De forma que tenía intenciones de alojarme por allí. Nunca hubiera creído lo que me iba a encontrar:


Entrada la noche, me fui a hacer barrio y a cenar algo, y a practicar mi italiano de los montes, que allí lo hablan, creo.