Absolutamente maravillado me quedo con la ruta marcada por el GPS, siempre evitando peaje. Me encuentro con una nacional 340 envidiable, y sin mucho trafico, y con un paso por Castelldefels y Sitges por carretera de curvas al lado del mar como para darse la vuelta y hacerla varias veces. Curva tras curva, a grito pelao por Raphael, las encadeno con un encanto que casi me olvido de que voy cargado.